La mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas oscilando entre el pasado y el futuro: reviviendo viejas historias o planificando ansiosamente lo que está por venir. Mientras tanto, el único momento que realmente tenemos, este, ahora mismo, pasa desapercibido.
La respiración es el maestro perfecto para la presencia. Existe solo en el ahora. No puedes respirar el aliento de ayer o el aliento de mañana. Solo puedes respirar esta respiración, en este momento.
Cuando llevas tu plena atención a tu respiración, inmediatamente eres traído al presente. El comentario interminable de la mente se calma. El cuerpo se relaja. Se abre un espacio. En este espacio, descubres que la paz no es algo que lograr en el futuro, ya está aquí, esperándote en el simple acto de respirar.
Esto no es evasión espiritual o negación de nuestros desafíos. Más bien, es descubrir que tenemos más recursos para enfrentar las dificultades de la vida cuando estamos completamente presentes. El momento presente es donde reside nuestro verdadero poder: el poder de responder en lugar de reaccionar, de crear en lugar de repetir, de vivir en lugar de simplemente existir.